¡Scott ya está en casa!
Ahora se llama Oliver, y hoy tiene una familia maravillosa. Gracias infinitas a Fernanda y a su papá Víctor por abrirle su corazón y su hogar, por elegirlo y darle la oportunidad de crecer con amor. Oliver comienza una nueva vida, cuidado y protegido, rodeado del cariño que siempre mereció.
Gracias también a Darliz quien lo vio solito en un parque abandonado y decidió ayudarlo. Le dio hogar temporal y lo mantuvo a salvo hasta que llegara su familia definitiva.
Darliz ya había adoptado antes en Proyecto Patitas, y esta vez volvió a tender la mano para que otro perrito tuviera su oportunidad. Porque cuando alguien adopta, no solo cambia una vida: se convierte en parte de una red que sigue actuando y ayudando.
Eso es ser familia patitas: mejorar el mundo, un perrito a la vez.
Gracias a quienes dan hogar temporal, adoptan, comparten y confían. Cada acción suma. Cada historia transforma.









