¡Dulce ya tiene familia!
Ahora se llama Miel y queremos agradecer de todo corazón a Andrés y María Elena por abrirle las puertas de su hogar y darle la vida que siempre mereció. Hoy Miel tiene una familia que la quiere, la cuida y la acompaña para siempre.
El camino de Miel no fue fácil, ella tuvo un hogar, pero fue abandonada. Por suerte, Bianca apareció y decidió ayudarla cuando más lo necesitaba, gracias por darle una nueva oportunidad de encontrar un futuro mejor.
Su historia también nos recuerda algo importante: los perritos sienten, extrañan y sufren cuando son abandonados. Si estás pensando en adoptar, hazlo con amor, compromiso y responsabilidad. Una mascota es parte de la familia para toda la vida.
Y gracias a todas las personas que compartieron su historia y se involucraron de una u otra forma. Cada gesto ayudó a que Miel pudiera llegar hasta este final feliz.
Estamos felices de que hoy Miel puede escribir un nuevo capítulo en su vida.











